LA MAGIA DE LO RETRO

domingo, 28 de noviembre de 2010


Hemos hablado muchas veces del "niño interior" que llevamos dentro. Y si bien uno en la vida atraviesa varios momentos en donde ese niño pareciera quedar muy lejano, tal vez en alguna calesita barrial de finales de los '70 o principios de los '80, cada tanto volvemos a sonreír, jugar o simplemente a mirar y disfrutar como en aquellos años de infancia.
La noche del sábado no fue una noche más. Don Tulio organizó en La Morada una Fiesta Retro gratuita, (ojo, se le ha hecho honor a las Empanadas típicas del lugar, no hay como la de calabresa) en donde se han proyectado varios recuerdos, por ejemplo una pelea espectacular entre Pepino el Payaso junto a Cococho enfrentándose a La Momia Negra, o verlo a Martín entre sus titanes, sonriendo detrás de escena (cómo se lo extraña a Martín); un tape de Biondi para el aplauso, un saludo de Santiago Bal para Retro Magia y el plato fuerte fílmico: un racconto de varias pelis en donde aparecía el célebre Ital Park.
Y a través de ese racconto, los telemaníacos retro como quien esto escribe, disfrutamos de un buen pasaje de Detective de Señoras, una comedia argentina excelente, protagonizada por Fernando Lúpiz y César Pierry, filmada en 1989 y emitida en 1990 por Canal 13.
Pero ver estas cosas solo no tienen el mismo sabor que hacerlo en compañia de gente querida. Tal es así que en nuestra mesa estábamos Marisa Catania, Fabián Apólito, Marcelo Cavalli, Rodolfo Mutuverría, Marcos y el retorno de Fabían Mullis, con yeso pero entero. Una alegría volver a ver a Fabi.



Debemos mencionar también que en la mesa se encontraba el luchador Mercenario Joe Jr. junto a su familia.
Muy cerca de allí Jorge Margonari, quien nos presentó a Mario Morán, el hijo del legendario Sancho Panza de Titanes en el Ring.
Amigos, empanadas, cerveza, recuerdos retro filmados y... Willy Baterola!


Marcelo de los Ríos y Tulio junto a Willy. Tulio le entregó el premio Retro Magia Comic. Debajo, me mata esa foto, Marisa expresando el cariño que muchos le teníamos a este gracioso y original personaje.

El querido personaje de Telejuegos estuvo de la mano de su creador, Marcelo de los Ríos. Cantó detrás del mostrador y desplegó toda su fuerza. Sin dudas, habíamos dado un gran salto en el tiempo.
Y cuando eso ocurre uno quiere volver, sobre todo si llega Cañito.
Gerardo Samaniego (hijo de Firulete) se puso en la piel de este inolvidable personaje, y junto a él estaba el Payaso Dinamita (también descendiente de Firulete) y la Vieja Bruja Diablo.

Cañito a pleno. A los niños grandes se nos piantó un lagrimón.

En un momento tuve que ir al baño y me confundí y entré al de damas. Entonces, veo que una figura estaba cerca de la puerta.
"Es una estatua de algún programa retro que tiene acá José Luis (dueño de La Morada)", pensé. De pronto la estatua me habla y me dice con voz ronca "el de hombres es para allá". Era la Vieja Bruja Diablo!!


Cañito hizo un show con muchos parlamentos de la época de Firulete que hicieron que más de uno se emocionara. Cerca se encontraba una familia con un chico que se descostillaba de la risa. Las cosas buenas perduran con el tiempo, sin dudas. En la foto superior de este post, vemos cuando Cañito le entrega a Tulio un afiche del año 1964 de una actuación de Firulete junto a Santiaguito. Cañito también recibió el premio Retro Magia Comic.


Gerardo hizo un show bárbaro, con el gusto de aquellos años. En un momento, luego de aplaudirlo a él y a los otros dos muchachos, hubo un aplauso hacia el cielo, y desde allí escucharía Firulete. Fue el momento más emotivo de la noche.
Si omito mencionar algo, mil disculpas. Aún dura la alegría... y la emoción...

Gus
No te pierdas el post de El Rincón de mi Niñez: http://elayervuelveami.blogspot.com/2010/11/ravioles-en-cacerola.html

ALGO PARA COMPARTIR

miércoles, 10 de noviembre de 2010

A mis 37 años, de a poco, voy aprendiendo algunas cosas. Y una de esas cosas consiste en que me doy cuenta que a medida que pasa el tiempo, los grandes amigos, los amigos de verdad no necesariamente son quienes están en un momento determinado o en un largo momento ininterrumpidamente, sino quienes a lo largo de los años, mientras nuestra calesita da vueltas, cada tanto los hallamos en nuestra vida.
Esto es lo que me ocurre con Fabio Ribaloff. Puede haber períodos de varios años, pero el tipo siempre está ahí, con su inteligencia, su humor y su permanente buena onda y ganas.
Hace algún tiempo me reencontré con él y hace unos días he leído algo que ha escrito y que realmente hizo que me diera cuenta que a veces lo que es artístico no se identifica necesariamente con un género en especial o con una persona en particular, es más, creo que aquello que "está bien logrado" deja una sensación más que grata de ambivalencia en el ambiente.
Esto es lo que ha escrito Fabio y lo quiero compartir con ustedes:

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Reinventar el desanimo desde un lugar neutral, lograr modificar el misterio que siempre acompañó tu desidia, y si no ves lo esencial de todo quizá es que nunca fuiste mas allá de lo que se ve con la inercia vacía y despótica de lo garantizado como comodidad.
Ahora vamos desintegrando fluidez, los dos sabemos reconocernos, y no tuve libertad más sanguinaria que la desechada por fanáticos que movían piezas como en un ajedrez gigante. La verdad nunca estuvo tan cerca y esquiva para tantos y vos volvías a mirar para otro lado disfrutando del juego y el entretenimiento.
Quisiste razonar, pretendiste armar un discurso que ya se perdió en un camino oscuro y vacío, con ecos de lamentable grupalidad, necesidad de pertenencia imbécil y estructurada en la más estéril de las inseguridades.
Llegué a creer que tenías más para dar y nadie pudo revertir mi desilusión de idealización absurda en algo que nunca estuvo donde creí verlo.
Guardé recuerdos tuyos dentro de la más hermosa caja dorada, no volví a abrirlo hasta ahora, y todo de vos no es más que polvo y cenizas que la brisa de este verano cálido y sereno se lleva, volviendo borrosa cada imagen.
Una nostalgia final se desvanece y yo pido guardar una última vez, una forma ya desgarrada y difusa.
La lluvia volvió a recordarme un film, una tristeza y una alegría se mezclan como memorias de retornos pasados y los deseos se volvieron ecos lejanos y la memoria se corroe suave y armónicamente en un juego de olvidos y recuerdos que sumergen todo en haces de luces, entre brumas marinas y espuma blanca que el viento deshace irremediablemente, imposible de retener entre las manos.
Nos atrevimos a guiar los últimos recursos en un sinfin de egolatrías que demostraron no ser nada mas que ilusiones y visiones de lo que nos faltó siempre, la carencia mas aguda que debiste dejar en algún rincón, el aire refrescó el bosque y ya sentí la marea crecer detrás con la voluntad de lo que no ve su ansiado e inevitable claustro cíclico y ancestral, en un universo rico de pasiones que se venden si no hay mas en que poder sumergir ideas trágicas y versiones variables de un tiempo que se escurre radiante y anacrónico.
Quisiera incorporar, un desliz, una virtualidad, tus manos deseantes de abrazos que nunca llegan, alguien que escuche y entienda esta galaxia hasta en su excentricidad.
Volumen retro de un mensaje guardado en cada mundo, en cada sol en cada reacción en cadena, en la radiación que vive en vos en forma de humanidad.
Alguien te acompañó una y otra vez, alguien siempre estuvo en esa parcialidad que retoma tu deseo, tu necesidad de guardar un rose tan personal e intimo como la atracción cósmica, un tiempo y espacios curvados el uno sobre el otro solo por la percepción de existencias mutuas.

Fabio Ribaloff
8/11/2010


CREER O REVENTAR

sábado, 6 de noviembre de 2010


Benjamín Solari Parravicini (Agosto 1898 – Diciembre 1974), se dijo, fue un visionario.
A través de sus dibujos, llamados psicografías, de algún modo alertó sobre todo lo que en algún momento iba a ocurrir.
Esta psicografía se llama “ “Osiris, Isis, Amenphis. La incógnita Argentina”. (1939)
En la imagen podemos ver lo que parece ser un ataúd y en uno de sus extremos, la imagen de una mujer con un pañuelo atado en su cabeza.
Recordamos las imágenes televisivas que mostraban como una de las Madres de Plaza de Mayo llegaba hasta el ataúd de Kirchner, se sacaba el pañuelo blanco, y lo dejaba en uno de los extremos del cajón.
En esta imágen también podemos ver lo que parecen semillas de cacao y morfología típicas de Centroamérica y El Caribe (¿Venezuela?). En el dibujo tambien vemos el símbolo de la muerte y al lado un ojo mirando para un lado y otro ojo para el otro, fuera del cajón.
Esta imagen me dejó sin palabras, mejor dicho las necesarias para comentar este increíble post.

Gus
(Gracias Marce Cavalli por el mail)

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