¿LA MUERTE SANTIFICA?

miércoles, 1 de abril de 2009


Ayer, a las 20.30, falleció Raúl Alfonsín. Quien me conoce y quien haya leído mi nota sobre El Busto de la Vergüenza, sabe lo que pienso de este hombre. Pero eso no quita que tenga el respeto que corresponda a la situación. Siento que a mucha gente le pegó esta muerte, sin distinción de bandería política, sin pensamientos o enconos cruzados. Es en estos momentos cuando uno ve a algunos políticos sin máscara, sin doble discurso, sin caretas, como se vio en el Salón Azul, a seres humanos despidiendo a un amigo, a un colega... Es en estos momentos cuando uno nota una congoja general.
Muchas voces se alzaron, como pasa en estos casos, elevando al fallecido a un sitial casi angelical. La típica frase "era bueno" pronunciada en los velorios hoy se quintuplicó a la centésima potencia debido al auge y repercusión mundial.
¿Qué dirá la historia? ¿con qué parte se quedará? ¿Con el Alfonsín que ayudó (y digo ayudó porque todos en alguna medida lo hicimos) a que volviera la democracia?, ¿con el Alfonsín que cometió errores? ¿Con el Alfonsín que logró movilizar gente a su velatorio de una manera impresionante?
¿La muerte santifica a un político? ¿le perdona todos los errores?. ¿O teniendo en cuenta lo que vino después se eleva a la persona a un sitial de honestidad brutal?
Yo sigo pensando lo mismo que en aquella nota que escribí. Creo que hay que mantener la cabeza fría para el análisis político de un país. Tengo mil cosas para decir en contra de él, pero hoy hay que mantener respeto. Y prefiero quedarme con una actitud, con una sola pero que siempre me dejó pensando. En una ocasión, ante un festejo religioso, Alfonsín no comulgó. Hubiera sido políticamente correcto hacerlo, como lo hicieron otros presidentes pero él no comulgó. Si hoy hay que rescatar imágenes positivas de este hombre, prefiero quedarme con ésa. En ésa ocasión, Alfonsín no se traicionó.
¿Con qué Alfonsín se quedará la historia luego que pasen estas horas de santificación, elevación y perdón?. Tal vez con todos y con uno. No se sabe qué pasará en los próximos años. Pero, guste o no nos guste, difícilmente haya un velorio a un político con tanta gente como hubo hoy en las inmediaciones del Congreso.
Y eso, es una imagen que desde algún lado, verá con satisfacción Raúl Alfonsín.
Que en paz descanse.

Gus

2 comentarios:

Vanesa. dijo...

Querido Gus:

Generalmente no tengo mucho tiempo para visitar todos los blogs que debería, sin embargo, me dí una vuelta por éste y no pude sino dejarte un comentario, porque interpretás a las mil maravillas lo que yo siento al respecto del doctor Alfonsín. También coincido en que hay que dejar pasar un poco el tiempo para justipreciar realmente lo que él hizo o dejó de hacer en materia política, social, económica y cultural. Por ahora, no sería pertinente. Como vos decís, hay que respetar a quienes han perdido a un ser querido en la persona de Alfonsín. Actuar de otra manera sería no solamente poco criterioso, sino también cruel.

Para terminar, digo muy resuelta: no; la muerte NO santifica. Es la Historia la que habla en último lugar. Y contra su juício no se puede ir.

Vanesa.

Gus dijo...

Hola Vane:

Agradezco tus palabras, por un lado me reconfortó saber que hubo medios que no santificaron a Alfonsín y pusieron todo en su lugar, con respeto pero colocando las cosas en su debido punto. Ojalá muchos hubieran hecho eso pero bueno, es una sociedad creo en gran parte, necrofílica
Encima el hijo, quien habló re bien en esos días ahora está ,super lanzado a la política, más que antes...me da asco todo esto
besos
Gus

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