DENTISTA!

viernes, 10 de septiembre de 2010


Jamás me dolió ir al dentista. Conservo con orgullo ese invicto. Pero a veces no es el dolor lo que molesta, sino la incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar.
El Miércoles fui al dentista. ¿Vieron esas dentistas - mujeres - grandes que por ahí no tienen el consultorio pipí-cucú pero que te meten la mano en la boca y te liberan de cualquier muela nefasta sin hacer doler?. Bueno así es Olga.
Llegué apenas pasados unos minutos de mi turno. Junto a Olga estaba una dentista más joven que hace las limpiezas dentales y abre la puerta. Apenas me vió me preguntó: “¿vos tenías que venir hoy? ya estamos terminando... esperá que le pregunto a Olga”.
Olga salió rápidamente mirándome con tristeza y apuro y me dijo: “uhhh estábamos terminando... bueno esperá...”
No esperé mucho porque Olga salió enseguida y me hizo pasar. Le aclaré que yo tenía turno y me dijo entre dientes “sísi... lo que pasa es que blblbl...” (es decir lo demás se hizo inaudible)
Una vez que me senté, comenzó a revisar la muela en cuestión. Hacía tres semanas que le había aplicado medicamento y tapado con esa pasta maravillosa que nos hace ilusionar con que no perderemos nuestra dentición ni iremos al nunca bien ponderado tratamiento de conducto.
Al rato de haber comenzado, no sé de dónde sacó el tema pero dijo: “qué lindo Miami... debe ser lindo ir”. La dentista màs joven, que estaba en el consultorio de al lado atendiendo a un flaco, dijo: “si, yo tengo amigos que fueron por paquetes económicos a Miami”.
“¿Ah sí, Belén?”, dijo Olga, mientras comenzaba con una pinza a escarbar cerca de mi nervio.
“Sí, bah, no sé si eran económicos pero eran paquetes” , continuó Belén. “Fueron por despegar.com”.
Y allí fue uno de los momentos de incertidumbre más bravos, cuando Olga preguntó: “¿por dónde?”, mientras la pinza estaba a milímetros muy milimétricos de mi nervio.
“Por despegar.com”, aseguró Belén. Yo por un lado, con la boca estática y abierta hasta el ombligo, pensaba “después se lo decís pero no distraigas a Olga que no escucha un soto!!!”.
Por suerte Olga atinó a decir un “ah, si.”
La mujer siguió escarbando para dar paso al torno, La incertidumbre sobre si mi invicto se quebraba aumentó cuando de golpe tocaron el timbre.
“Uh”, dijo Olga, mordiéndose los labios para evitar la puteada. “Debimos cerrar la puerta”, concluyó.
Belén salió a abrir y rápidamente volvió para decir: “Olguis, son de la Marmolería!”
Cuando dijo “Olguis” el torno se desvió unos milimetros, cual curva cercana a Mar del Plata. El pulso de Olga evitó el choque torno - nervio. Enseguida me dijo “Qué raro a esta hora la marmolería... ¿me van a poner una mesada a las ocho de la noche?”
Y ahí volvió a mi cerebro la eterna pregunta: ¿por qué los dentistas nos hablan cuando saben que no podemos responderle????.
Cuando comenzó a meter la pasta y luego la lámpara para el secado me dijo "bue ahi vamos que Dios te ayude".
Olga me empujó algunos algodones cerca de la muela, metió una especie de pasta que parecía el Poxipol combinado de los años ´80, y me dijo “bue, quedate un ratito así a ver si agarra, yo ya vuelvo voy a ver a éstos”.
Claro, “éstos” eran los tipos de la marmolería, Olga vive detrás del consultorio. Atiné con una mano a tomar mi celular y a leer mensajes de texto que ya había leído en el día pero que era más divertido que mirar el descascarado techo que se imponía sobre el sillón.
En eso, Olga dejó abierta la puerta que da al patio y surgió un tremendo perrazo con cara de bueno. Se acercó al sillón, husmeó y se quedó escuchando mis palabras afectuosas. En eso volvió Olga y le dijo al perro que saliera.
Olga no dijo más nada por unos segundos. Al rato, Belén despidió al flaco y le pidió el tel a Olga, quien le preguntó: “vas a pedir remise al final?”. La chica pidió remise (era un día de múltiples calles cortadas) y consiguió al toque, lo cual me fastidió porque en un día así yo tengo que pedir un remise por lo menos 18 horas antes. La cosa es que Belén tenía en sus brazos a una perrita caniche. Olga no paraba de exclamar “qué linda” y demás elogios para el can. Luego salió porque los tipos que le instalaban la mesada habían terminado. Belén también salió. Quedé solo unos minutos cuando volvió a entrar el perro grande.
Olga retornó para echar al perro y preguntarme si Belén se había ido. Yo supuse que sí pero en realidad estando inclinado en un sillón dental, era algo bravo suponer lo que ocurría tras mi nuca.
Siguió con el arreglo, cuando en eso entró de golpe Belén diciendo “chau Olguis hasta mañana”. Entonces Olga dijo: “uhh pensé que te habías ido, a ver cómo la perrita sube al auto!”. Rápidamente Belén le contestó “no, la voy a cargar en brazos”.
Luego de unos minutos Olga volvió a entrar y a comentarme que le parecía raro que fueran a ponerle una mesada a las ocho de la noche. Me dijo cuál era el lugar y terminó los detalles de mi muela. Me explicó un par de cosas del hilo dental y luego me pidió el carnet de la obra social.
Me dijo que el arreglo me lo pasaría como amalgama así que le debía nada más que siete pesos.
Pagué y me fui. Seguía conservando mi invicto, sigue sin dolerme ir al dentista.
Al caminar una cuadra en mi búsqueda del colectivo, con paso firme y seguro ya que es una zona bastante peligrosa, manoteé mi bolsillo y busqué infructuosamente mi carnet. Se lo había quedado Olga. Y como la puerta es interna, ya había cerrado el consultorio.
No importa, en quince días tengo que volver. Y otro capítulo bizarro volverá a abrirse...

Gus
Imagen de la web

6 comentarios:

Rodrigo Ventura dijo...

Gus, me fascinó este relato. Está narrado como en las mejores novelas!

Un abrazo.

LARDOUIN dijo...

Gus! Decime la verdad... Vos participaste de un sketch de Balá ó Pepe Biondi!!!☺☺

Bué! Supongo que lo importante es que a pesar "de la atmósfera cómica" la Dra. haga bien su trabajo; y por supuesto que no te duela la muela!

Yo estuve la semana pasada en la dentista (años luz diferente a tu Dra. Olga!☺) muy eficiente -la conozco de hace algunos años- pero fué solo por una limpieza dental. Por fortuna tengo los dientes impecables! ("Toco madera"!)

Te mando un abrazo y ojalá sigas invicto!!! Ja! Ja!

Buen finde.

LARDOUIN.

Gus dijo...

Hola Rodrigo!
Gracias por tus palabras, tenía que contar lo vivido temía olvidarme jajaaj!!
buen finde!

Gus dijo...

Hola Luisito:
Jajaj, ojo, ésta es muy eficiente, lo unico es que es bizarra jajaaj además re gamba, otros te rompen la cabeza con los precios y a ella le interesa que la muela quede bien, eso es rescatable!
buen finde amigo!!

El rincón de mi niñez dijo...

jajajjaa No puedo creer como entraron esos perritos al consultorio!!! Es una locura.
La verdad que estuvo fascinante el relato, fué como estar sentadita ahí mismo.
Cuando voy a mi dentista Andrea, que es una divina también , te trata como si fueras bebé y a cada rato te dice :si te duele avisá a veces se pasa.Manos de hada tiene...Pero tambien es muy charlatana y yo cierro los ojos por que quiero que se calle.Cuando trabaja tengo miedo que se distraiga en mi boca.
Abrazos sin anestesia

Gus dijo...

Jajjaj Hola Marisa
quisiera ver esa imagen, vos cerrando los ojos mientras ella habla... jajaj me hiciste reír mucho!!! qué cosa ésta de que hablen cuando no puede responder no? jajaja
abrazos sin torno!

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